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| 24 DE MAYO DE 2006 | MIERCOLES SOLIDARIO | |||
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CONECTANDO MUNDOS
El compromiso despierta a los 15 años
MARTA CABALLERO
¿Y qué puedo hacer yo? Se preguntaban los estudiantes a lo largo del encuentro. No era una pregunta retórica, al aire. Era de verdad, casi un imperativo. Porque a estos chicos de Secundaria, durante el último mes, se les había despertado algo que les será difícil obviar en lo venidero: el compromiso, la conciencia de otras realidades que necesitan de ayudas efectivas para el cambio. A través del programa Conectando Mundos de Intermón Oxfam, que este año ha alcanzado su tercera edición, estudiantes de los centros madrileños Gamo Diana, María Auxiliadora y Santa Beatriz de Silva, han estado trabajando durante un mes en el tema de la pobreza y las desigualdades, relacionándolo con hechos que colindan con esta situación, como la explotación o la discriminación sexual. La jornada comenzó con la proyección de un vídeo en el que se mostraba las distintas áreas de actuación de la Intermón Oxfam, para que los chicos conocieran que esta actividad no es independiente, sino que pertenece a una fuerte red de acción mundial que abarca, además de cuestiones como la pobreza cero –la trabajada desde la plataforma–, otras como el comercio justo, con el que Intermón está comprometida desde hace años. Tras el visionado, un contador de historias, el doctor en Filología Boniface Ofogo, de Camerún, les contó, como se cuentan los cuentos en África y a golpe de metáforas y anécdotas, su experiencia como inmigrante, desde el momento en el que se planteó salir de su aldea hasta su llegada a Madrid, la forma en que se sintió acogido en la capital y la necesidad de la creatividad para buscar “tu lugar en el mundo”. Un reguero de preguntas siguió a su intervención, muchas de jóvenes no nacidos en España, a quienes Ofogo animó. Con sentido y conciencia, las dudas dieron lugar al debate, y éste a un acto simbólico que culminó la mañana. “El resultado fue la empatía”, señala la coordinadora del acto, María Jesús Olmo, que añade, “y con ella podemos ponernos en su lugar e intentar cambiar cosas”. Otros datos OBJETIVOS. Ofrecer una experiencia de participación política donde los estudiantes tengan la oportunidad de conocer diferentes herramientas democráticas; favorecer el diálogo intercultural y un espacio de trabajo efectivo a través de las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC); situar la pobreza en un mundo cada vez más complejo e interdependiente; tomar conciencia de la desigual distribución de los recursos y elaborar propuestas de transformación; y presentar los derechos humanos como marco de referencia en el análisis de situaciones de injusticia social son los objetivos de este concurso. algunos ‘sueños’. Los chicos escribieron sueños como: “Nuestro deseo es que en el mundo las personas comprendamos que no sólo podemos cambiar con palabras sino que es necesario que actuemos todos con sinceridad por lo que es justo”; “Por un comercio más justo. Si somos capaces de unirnos conseguiremos equidad e igualdad de derechos para todos y todas”; “Fin de la corrupción”; y “Deseamos que cada vez seamos más en el Norte y en el Sur los que queremos cambiar juntos el mundo”. “En el encuentro nos dieron las piezas de un puzle ‘mundial’ y faltaban los países pobres” Algo así como una cumbre mundial, pero bien hecha y con buenas intenciones, es lo que se intenta conseguir en el encuentro que cierra la plataforma Conectando Mundos. A través de este acto, que se celebró el pasado viernes 19 de mayo en el Colegio Mayor San Juan Evangelista de Madrid (y que tuvo su correspondiente celebración en otras ciudades españolas como Valencia y Sevilla), se crea un espacio real de encuentro, conocimiento y trabajo común entre los grupos de ESO que han trabajado en la tercera edición de Conectando Mundos. De esta forma se profundiza en causas y consecuencias de la pobreza desde la realidad de la inmigración, pero no desde discursos hueros y unilaterales, sino desde el diálogo. Para sentar estos valores, el encuentro de este año acudió a la simbología. “Al final de la mañana nos dividimos en grupos pequeños, nos dieron frases escritas en hojas y dijimos si estábamos de acuerdo o no”, cuenta Carlos García, de 2º de Bachillerato del Gamo de Diana. “Luego las pusimos en común y, mas tarde, nos dieron las piezas de un Mapa Mundi en el que faltaban los países pobres y hablamos de las razones de por qué no aparecían. Para que sí lo hicieran, rodeamos el mapa con una banda blanca en la que escribimos nuestros sueños para un mundo mejor y vimos que, llevando a la práctica estos deseos, pueden rellenarse los huecos”. Carlos describe y resume así la culminación de una mañana en la que confiesa haber aprendido mucho: “Con el programa conoces realidades que no suelen llegar a nuestros ojos y, además, aprendes a escuchar a otras personas de tu edad, tanto por Internet como en el día del encuentro con gente de otros institutos. A la gente de mi edad le falta conciencia en estos terrenos”, postula. Y culmina: “Tenemos que considerarnos unos afortunados por lo que tenemos y poner cada uno un poquito de nuestra parte para cambiar estas situaciones. Una vida fuera de mi tierra El camerunés Boniface Ofogo contó en el encuentro de Madrid su experiencia personal desde que decidió salir de su tierra hasta el día de hoy en que ya lleva muchos años viviendo en Madrid, cómo se ha desarrollado su vida y las oportunidades y dificultades que viven las personas africanas que se ven obligadas a salir de su país y enfrentarse a un mundo totalmente desconocido. Ofogo, cuenta cuentos, filólogo y mediador social, regaló a los jóvenes asistentes significativas anécdotas de su andadura, desde el momento en el que decidió salir de su aldea (en la que cultivaban cacao pero no conocían la tableta de chocolate) cargando una maleta de los que eran sus grandes tesoros, los libros, hasta que llegó a Madrid y se convirtió luego en un cuentacuentos de las historias tradicionales de su país.
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