14 DE NOVIEMBRE DE 2003 VIERNES CULTURAL  
    
LIBROS

Cómo aprender Lengua ‘echando unas risas’

Si estuviera en sus manos, estos dos chicos de Oviedo revolucionarían las clases de Lengua desde el colegio hasta la Universidad y más de uno se lo agradecería. David Álvarez y Julio Somoano han acuñado la máxima “la lengua con risa entra” y la han llevado a la práctica en ‘Dándole a la lengua’, un manual para desternillarse mientras se aprende a hablar correctamente y con “sentido crítico”

OLGA MAGISTRIS LÓPEZ

Esta es la historia de un libro sencillo y riguroso para partirse de risa, que enseña a hablar correctamente y que resuelve todas las dudas sobre nuestro idioma. Se titula Dándole a la lengua y lo han escrito dos jóvenes periodistas empeñados en demostrar lo divertido que es aprender Lengua. Se llaman David Álvarez y Julio Somoano y aunque son periodistas muy serios, bien podrían dedicarse al mundo del espectáculo (refinado, por supuesto), si se lo propusieran.

“Los libros de texto están basados en los pensamientos de un catedrátido que está a 200 metros por encima del suelo y más que estimular para que aprendamos nos está regañando; nosotros lo planteamos como un juego, como algo cercano”, comenta Julio. “Porque la lengua en el fondo es eso, un juego de palabras, paradojas, acertijos...”, apostilla David.

Han tardado un año en escribirlo y media vida en recopilar datos, apuntar expresiones y leerse todos los manuales de Lengua española habidos y por haber para saber de qué están hablando. Y todo eso lo han condensado rigurosamente en 368 páginas en las que desmaquillan uno a uno todos los lenguajes. El deportivo con todos sus tópicos (en un solo párrafo recogen nada menos que 40); el de algunos famosos con todas sus meteduras de pata y el de los políticos y sus frases políticamente correctas. Por ejemplo, explica Julio, “cuando nos dicen que se reajustan las tarifas del autobús, en realidad nos están diciendo que suben, porque cuando bajan lo dicen bien claro; tragarnos lo políticamente correcto es una de las consecuencias de nuestra falta de espíritu crítico y eso lleva a utilizar palabras vacías que empobrecen nuestro idioma”.

“Se trata de explicar con ejemplos cercanos todas estas cosas y aprender de ellas; que los chicos de hoy leen Marca, pues que los profesores utilicen Marca para enseñar, ni más ni menos; para corregir errores no hace falta irse a los textos del siglo XVIII”, concluye David.

Un último dato de este atrevido Dándole a la lengua: en su portada reza la leyenda, “lo que siempre quisiste saber sobre el español para estar en el candelabro (candelero)”. ¿Quién lo hizo famoso?

Más cosas...

MALAPROPISMO. Cuando Sofía Mazagatos dijo eso de “estar en el candelabro”, en lugar de estar en el candelero, cometió un malapropismo. Es, según Julio Somoano y David Álvarez, un tropezón lingüístico por confundir dos palabras que se pronuncian de forma parecida y más o menos significan lo mismo.

SESQUIPEDALISMO. “Variación absurda de una palabra que no lleva a nada para parecer mucho más cursi, aunque lo que se consigue es ser más hortera”, cuentan los autores. Ejemplo: “ahora los lavabos no se obstruyen, se obstruccionan” o “las cuentas no se abren, se aperturan”. Por cierto, es la primera vez que alguien habla del sesquipedalismo en un manual de lengua.

EL LENGUAJE DE LOS SMS. “Nunca antes en la Historia de nuestro país, ni de cualquier otro país en toda la Historia, había escrito y leído tanta gente tanto; los alarmistas que creen que se empobrece el idioma deberían pensar que a decir el máximo posible en el menor espacio (buscar nuevas formas de expresión) siempre se le ha llamado poesía y eso es lo que está haciendo la gente todos los días por Internet y a través de lo móviles”. (David Álvarez)

LOS PERSONAJES. Dándole a la lengua puede utilizarse como un manual o leerse como una historia “gracias a los personajes como las doñas guillerminas o don anselmos”, cuentan Julio y David. “Son gente con la que nos identificamos y sin ellos no hubiésemos podido escribir el libro porque nos hubiésemos aburrido muchísimo”.

Dos jóvenes preparados que no renuncian a hablar correctamente

Son jóvenes aunque sobradamente preparados. Julio Somoano y David Álvarez, los autores, tienen en común, además de la profesión -los dos son periodistas- y la edad (27 años), un humor a prueba de bombas y un interés inusitado por la lengua española.

Y esto es algo que les viene de lejos, lejísimos; desde sus años de colegio cuando las clases de Lengua les parecían un soberano tostón. “Uno de los objetivos de este libro es desquitarnos de esos años y demostrar que la letra con sangre entra es totalmente falso; la letra entra con una sonrisa, con ejemplos cercanos que empleamos todos los días”, comenta Somoano.

Él es Licenciado en Filología y Periodismo, diplomado en Estudios Ingleses por la Universidad de Portsmout (Gran Bretaña) y muchas cosas más. Ahora edita el informativo España a las 6, 7 y 8, en Radio 1 (RNE). David, por su parte, ha pasado cuatro años impartiendo clase de Redacción en la Universidad de Navarra, Coruña y Montevideo (Uruguay). En estos momentos, trabaja en el diario económico La Gaceta de los negocios.

“Que conste que nosotros también nos equivocamos mucho; la diferencia está en la actitud, en que nos fijamos un poquito en lo que hablamos y escribimos; y eso es lo que hay que hacer: fijarse y no dejarse ganar por la apatía”.