20 DE MARZO DE 2003 JUEVES CIENTIFICO  
    
VISITA

De la vaca al supermercado: así se elabora la leche

Hemos visitado la fábrica de Clesa, donde diariamente se elaboran cientos de miles de litros de leche que unos grandes camiones llevan a los puntos de venta. Pero antes de que nosotros compremos el ‘tetrabrick’ o la botella en el supermercado, la leche ha pasado por un proceso de higienización (para eliminar los gérmenes), embotellado y envasado. Todo se realiza mecánicamente para garantizar la calidad y la higiene del producto

PALOMA CORREDOR

Clesa tiene una fábrica en plena ciudad de Madrid. Allí están acostumbrados a recibir a muchos colegios cuyos alumnos acuden a conocer cómo se realiza el proceso de elaboración de la leche y otros productos lácteos. AULA también ha visitado la fábrica de Clesa para explicar este proceso.

El primer paso es el más importante: la selección de la leche. Para ello, cuentan con una extensa red de recogida en las principales regiones ganaderas, que les permite surtir diariamente con cientos de miles de litros de leche a todo el país.

Pero la leche recién ordeñada contiene gérmenes que hay que eliminar antes de su consumo. Así, después de que los camiones la han transportado hasta la fábrica, comienza el tratamiento para eliminar los gérmenes. Hay varios métodos.

Uno es la pasteurización, un proceso que consiste en calentar la leche a 72º (como mínimo) durante 15 segundos y volverla a enfriar. La leche pasteurizada, conservada en frío, tiene una fecha de caducidad de siete días.

Otro proceso es la esterilización, en el cual se calienta la leche a 140º. Luego se llena el envase, se cierra y se calienta a 118º, durante un periodo más prolongado.

En el proceso UHT, se realiza un calentamiento súbito de la leche a 145º. Posteriormente, se envasa asépticamente y se etiqueta. Todo el proceso está controlado por unos potentes ordenadores. ¿El resultado? Los tetrabricks y las botellas que compramos en el supermercado.

Tanto la esterilización como el proceso UHT garantizan la total eliminación de los gérmenes, y permiten conservar el producto durante varias semanas. Estas tres variedades de leche, pasteurizada, esterilizada y UHT, se pueden producir entera, semidesnatada y desnatada. Además, en Clesa se elabora leche condensada y en polvo, procesadas de modo que su duración es mucho más larga.

El último paso es la distribución: grandes camiones salen de la fábrica cada madrugada cargados con miles de litros para distribuir en las tiendas.

Más cosas

CALCIO. La razón de que los especialistas en nutrición recomienden que los adolescentes beban mucha leche es que contiene mucho calcio, que contribuye a fortalecer la masa ósea durante la juventud.

¿’BIO’ O TRADICIONAL? Ambos tipos de yogur son productos elaborados a partir de un proceso de fermentación con bacterias seleccionadas. En el caso del bio, a esas bacterias se les suma otra llamada bífidus, beneficiosa para la flora intestinal.

OTROS TIPOS. También podemos consumir leche concentrada o condensada. La primera es la resultante de evaporar parte del agua de la leche, que luego se repone en el momento de consumirla. La condensada es leche concentrada a la que se añade una gran cantidad de azúcar.

SUERO. El líquido que vemos al quitar la tapa al yogur no se debe tirar: es el suero, y contiene proteínas y otros elementos de gran valor nutritivo.

VISITAS. Si tu colegio quiere ir a visitar la fábrica de Clesa, tiene que llamar al 91 358 00 01. Están en la Avenida Herrera Oria, 67. Madrid.

En la fábrica también se elabora yogur, nata, batidos, flanes, postres, queso y mantequilla

En la fábrica de Clesa, como ocurre en muchas otras, no sólo se elabora leche, sino también otros muchos productos que forman parte de nuestra dieta habitual: yogur tradicional, yogur bio, batidos y otros postres.

Para elaborar el yogur, primero se selecciona la leche y se somete a calentamiento. Posteriormente, se añaden los fermentos lácteos y, en algunos casos, sabor a frutas. Una vez llenadas y cerradas, las tarrinas pasan por cámaras calientes y frías que controlan estrictamente el tiempo y la temperatura necesarios para que el yogur adquiera sus cualidades de consistencia, acidez y sabor.

Los yogures tipo bio son los que contienen bífidus activo, que ayuda a mantener el equilibrio de la flora intestinal. Antes de ser envasada, la mezcla de leche y bífidus se conserva durante ocho horas en tanques enormes. Después pasa por una serie de máquinas que embotellan el líquido y colocan el tapón y la etiqueta que identifica al producto.

En cuanto a la nata, la mantequilla y los quesos, son productos cuya producción se realiza actualmente de forma industrial, ya que se han abandonado los métodos artesanales. El batido de chocolate, los postres de crema bombón, el flan de huevo, las natillas y la mousse son el resto de productos lácteos que se fabrican en Clesa.