9 DE ENERO DE 2003 JUEVES CIENTIFICO  
    
YACIMIENTO

Los ‘estudiantes’ prehistóricos de Somosaguas

¿Vas a estudiar Políticas? ¿Y Psicología? ¿Quizá Económicas? Si es así y el destino termina por llevarte al campus de la Universidad Complutense en Somosaguas (Madrid), serás vecino de unos habitantes muy peculiares y, sobre todo, muy viejos: tienen nada menos que 14 millones de años. Son los animales que habitaron las tierras que ahora son los suelos del campus. Allí, un yacimiento ha sacado a la luz restos de más de 500 animales. Los alumnos de Geológicas son sus únicos ‘dueños’

AULA DE EL MUNDO

Corría el año 1989. Un estudiante de Geología paseaba por los alrededores de la Facultad de Ciencias Políticas de la Complutense, en Somosaguas. Estaba esperando a que su novia saliera de clase. Y, en su espera, con los ojos fijados en el suelo que pisaba, encontró algo que a primera vista le parecieron restos óseos.

El joven geólogo se lo comunicó a la catedrática Nieves López y, una vez que la profesora comprobó que se trataba de restos fósiles, lo puso en conocimiento del Departamento de Paleobiología del Museo Nacional de Ciencias Naturales. Después de las pesquisas necesarias y de las comprobaciones oportunas, el yacimiento paleontológico de Somosaguas se abrió definitivamente en 1998.

El estudiante, casi sin querer, había descubierto el refugio secreto de los restos de numerosos animales del Mioceno ( hace nada menos que 14 millones de años).

Desde entonces, el yacimiento paleontológico de Somosaguas es el centro de prácticas de los alumnos de Geológicas de la Complutense. En estos cuatro años de vida, la excavación en el campus de Húmera no ha parado de dar sorpresas.

Por ejemplo, en abril de 2002, otro estudiante, mientras realizaba sus prácticas, se topó con la mandíbula fósil de un caballo primitivo. Y resultó ser todo un descubrimiento: el fósil es también del Mioceno, y su importancia radica en la cantidad de información que ofrece sobre el modo de vida animal en nuestra región hace 14 millones de años. Por aquel entonces, Madrid era un espacio de clima tropical, habitado por mastodontes, ciervos primitivos y numerosos rumiantes, todos ellos extinguidos en la actualidad.

En el yacimiento, se han encontrado, hasta el momento, restos de una veintena de especies y de más de 500 animales distintos. “No es Atapuerca”, asegura Javier Elez, uno de los coordinadores del yacimiento y ex alumno que trabajó con sus propias manos en la búsqueda de fósiles. “La importancia del yacimiento es que está dentro de un campus universitario”, asegura Elez. Y, aunque no es Atapuerca, también tiene su importancia científica, “sobre todo en lo que se refiere a microfauna”.

La excavación en el yacimiento se realiza en primavera, cuando el buen tiempo y la falta de exámenes permite trabajar sin problemas a los alumnos de quinto de Geológicas. Ellos son quienes más restos han encontrado en estos cuatro años de trabajo y quienes seguirán haciéndolo en las próximas campañas.

“Para excavar se necesita paciencia y delicadeza”

Son las dos claves para investigar los vestigios de la vida en el pasado: “paciencia y delicadeza”. Así lo afirma Javier Elez, quien también ejerce de monitor cuando el yacimiento de Somosaguas se abre al público.

Y algo muy importante: “Hay que tener en cuenta que la excavación es una primerísima fase. Si ves un fósil, tines que tener mucho cuidado, olvidarte de él y rodearlo completamente para sacar el bloque de tierra completo que lo envuelve. Así se consigue no dañarlo para que llegue en las mejores condiciones al laboratorio, donde se trata con productos químicos y se limpia de toda la tierra”.

Cuando se excava, uno puede toparse con piezas que pueden ser tanto piedras como huesos. Para saber si se trata de una cosa u otra, Javier desvela un sencillo, eficaz y muy curioso método: “Visualmente una pieza te puede engañar. Si encuentras la caña de un hueso, es muy parecida a una piedra. Puede tratarse de un hueso que, con el tiempo, se ha mineralizado y se ha convertido en una piedra. Para saber qué es, puedes meterte la pieza en la boca y colocarla sobre la lengua. Si es un hueso, como mantiene su porosidad, se quedará pegado a la lengua. Si es una piedra, no. Cuando eres estudiante y lo descubres, te pasas una semana metiéndote piedras en la boca”.

Además

MUSARAÑAS Y MASTODONTES. Uno de los grandes atractivos que presenta el yacimiento de Somosaguas es que se pueden encontrar en él tanto restos de animales pequeños como grandes. Por ejemplo, fósiles de musarañas (que no superaban los cinco gramos de peso) hasta otros de mastodontes (cuyo peso oscila entre las cuatro y las cinco toneladas).

220 PULSACIONES. Las musarañas son unos pequeñísimos mamíferos, parecidos a un diminuto ratón, que tienen unas 220 pulsaciones por minuto y una vida muy corta.

RESTOS. Los restos más abundantes que se hallan en el yacimiento suelen ser dientes (porque se conservan mejor que otras partes del cuerpo a lo largo del tiempo). Y, entre lo más llamativo que se ha encontrado, una mandíbula de rinoceronte.

¿Quieres excavar?

“El público en general tiene un enorme desconocimiento de esta actividad”, asegura Javier Elez. Por ello, y porque los responsables del yacimiento paleontológico de Somosaguas tienen un marcado carácter divulgativo, está en proyecto abrir el yacimiento al público, siempre y cuando los medios y la disponobilidad lo permitan.

Cuando se ponga en marcha, quien acuda a excavar descubrirá que se trata de una actividad que requiere mucho esfuerzo, paciencia y dedicación. “Es muy duro sacar fósiles, porque aquí la tierra es muy dura. Cada fósil hay que sacarlo con piqueta y mucho sudor”, explica Javier Elez.

Por todo ello, os recomendamos que estéis muy atentos porque es posible que en poco tiempo puedas acudir a Somosaguas a aprender a buscar los testimonios de la vida en el pasado. Pero que no se te ocurra ir por tu cuenta, porque este yacimiento es uno de los más vigilados de nuestro país.