22 DE MARZO DE 2001 JUEVES CIENTIFICO  
    
DESTORNILLADOR

La mejor herramienta del milenio que se fue

Mª LOURDES SANZ

El destornillador. Algo tan anodino como este sencillo utensilio ha resultado elegido la mejor herramienta del pasado milenio por Witold Rybczynski, un historiador de la cultura que entiende mucho de estas cosas.

Cuando a este intelectual le plantearon (desde el periódico New York Times) realizar un ensayo sobre la mejor herramienta del milenio se quedó “algo decepcionado”, según sus propias palabras. Lo cierto es que el tema no parecía, a priori, demasiado atractivo. Pero no se dio por vencido. Rápidamente le buscó el lado interesante a la propuesta y comenzó a buscar una herramienta que hubiera resultado clave para las sociedades de los años 1000 y 2000. A pesar de darle muchas vueltas a la cabeza, no lograba dar con ella. No encontraba nada que encajara en el patrón de “herramienta del milenio”.

Fue la mujer de Rybczynski la que tuvo la idea brillante: “Hay una herramienta que siempre hemos tenido en casa: un destornillador”. Aunque Witold la miró con escepticismo, se le encendió la bombilla. Repasando sus manuales, Rybczynski constató que, a diferencia de la mayoría de herramientas, el destornillador no había sido un invento romano.

Todos los mecanismos que siguió este intelectual para resaltar el destornillador sobre el resto de herramientas se recogen en un ameno ensayo titulado La mejor herramienta del milenio. Publicado por la editorial Planeta, esta obra se centra en la evolución tanto del destornillador como del tornillo, otro invento clave según Rybczynski. Esencialmente, el destornillador perdería su sentido si no existieran los tornillos.

Aunque la primera mención escrita a un destornillador aparece en 1812, lo cierto es que su invención se remonta al siglo XV. Leonardo Da Vinci empleaba utensilios parecidos al destornillador, pero no es hasta la era moderna cuando se generalizó, principalmente porque los tornillos comenzaron a tener ranuras.

El destornillador ha posibilitado la existencia y el desarrollo de multitud de complejos aparatos que utilizamos actualmente, como el microscopio o el telescopio. En resumen, resulta ser una herramienta mucho más importante de lo que a primera vista pudiera parecernos.

Siglo XIX

Cien años prolíficos en cuanto a inventos se refiere: pila eléctrica, teléfono, automóvil...

M. L. S.
Los 100 años que van desde 1800 a 1900 fueron quizá, de todo el milenio, los más productivos en cuanto a inventos se refiere. Desde pequeños descubrimientos hasta grandes inventos que han posibilitado muchos de los avances de que podemos disfrutar a día de hoy doscientos años después. Uno de los primeros inventos patentados en el XIX, concretamente en 1800, fue la pila eléctrica. Ideada por Alejandro Volta, medía casi un metro, y aprovechaba la electricidad que se producía entre dos metales.

A este ingenio le siguió algo tan aparentemente anodino como resulta ser un impermeable, que no pudo ser inventado por nadie que no sufriera las inclemencias de la lluvia en sus propios huesos. Fue Charles MacIntosh, un escocés, quien fabricó por primera vez esta útil prenda. O el imperdible que, además de ser bautizado con un nombre algo irónico, supuso toda una revolución para la época, y que aún se mantiene. O la máquina de coser, ideada en 1830.

Pero más importantes que estos inventos fue sin duda el desarrollo de la fotografía (hija de varios padres, entre los años 1826 y 1869), la creación del telégrafo (Samuel Morse, 1844), el metro (la primera ciudad que contó con el suburbano fue Londres, en 1863), la invención del teléfono (Graham Bell, 1876), de la bombilla (Edison, 1879), o, cómo no, la construcción del primer automóvil, desarrollado por Daimler hacia 1886. El primer paso para el desarrollo de esta industria.