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| 13 DE NOVIEMBRE DE 2000 | LUNES DIDACTICO | |||
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ROBERT L. STEVENSON
Las mil y una aventuras de “La isla del Tesoro”
AMAYA GARCIA
Para los amantes de las novelas de aventuras el nombre de Robert Louis Stevenson será más que conocido. Este escocés es el autor de La isla del Tesoro, para muchos la obra de aventuras más auténtica que se ha escrito. Sus más de 100 años de vida la han convertido en todo un clásico de este género. Entre 1881 y 1882, La Isla del Tesoro apareció por entregas en el Young Folks Magazine. A finales del siglo pasado no resultaba nada fácil que una obra de aventuras tuviese éxito. Lo que estaba de moda entonces eran los contenidos basados en crímenes y amores clandestinos. Pero pese a todo esto, Stevenson y Lloyd, su ahijado, comenzaron a dibujar el mapa de una isla imaginaria que escondía un tesoro. A partir de aquí, la imaginación hizo el resto. El reconocimiento del público no tardó en llegar. El protagonista de la narración es un adolescente de 13 años, que narra en primera persona sus peripecias. Se llama Jim Hawkins y trabaja con sus padres en una posada frecuentada por marineros. Uno de ellos, Bill Jones, el más temido, llama la atención del joven. Jones entabla buena relación con el muchacho y antes de morir le confiesa que guarda un mapa de una isla donde el capitán Flint, con el que surcó los mares en otros tiempos, enterró su tesoro. Tras la revelación, el joven Jim, junto al doctor Livesey y Trelawney, prepararán la expedición para ir en busca de la isla del Tesoro. El capitán Toblas Smo- llet estará al mando de la goleta Hispaniola, en la que viajarán los aventureros. Entre ellos se encuentran antiguos compañeros de Flint que ansían hacerse con los cofres rebosantes de doblones. Para lograrlo están dispuestos a hacer cualquier cosa. El cocinero de la tripulación, Long John Silver, resultará ser un lugarteniente de Flint. La relación que mantiene con Jim a lo largo de la aventura pasará por distintas etapas. El mero interés dará paso a una extraña y bonita amistad. Durante la travesía, Jim escuchará una conversación en la que algunos de sus compañeros de viaje planean cómo deshacerse de él, Livesey y Trelawney al llegar a la isla… Para saber qué ocurre después, tendréis que haceros con un ejemplar. Adaptaciones Desde el cine mudo hasta llegar a los teleñecos A.G. Tras éstos vinieron otros filmes. Unos corrieron más fortuna que otros. La llevada a cabo por Byron Haskin para Walt Disney en 1950 es una de las más conocidas. En 1972, Andrew White se puso detrás de la cámara para dirigir a un brillante Orson Wells.La isla del Tesoro tampoco dejó indiferentes a las productoras de dibujos animados. La Warner creó una versión dulcificada. Los japoneses hicieron lo propio en 1970. Hasta los teleñecos de Jim Henson se lanzaron a la aventura de buscar la célebre isla del tesoro. Su vida EDIMBURGO. Stevenson nació en la capital escocesa el 13 de noviembre de 1850. Su salud siempre fue frágil y desde muy pequeño sufrió una enfermedad pulmonar, que pondría fin a su vida 40 años después. Nació en una familia de ingenieros, que habían construido la mayoría de los faros de la costa escocesa. FORMACION. Su mala salud le impidió acudir a la escuela con regularidad. A los 17 años entró en la Universidad de Edimburgo para estudiar Ingeniería. Sin embargo, abandonó estos estudios para comenzar los de Derecho. Acabó esta carrera pero nunca llegó a ejercerla. Por aquel entonces, en la década de 1870, ya sabía que quería ser escritor. AMOR. En Francia Stevenson conoció a la que fue la mujer de su vida, Fanny Osbourne, una estudiante de pintura de la que se enamoró locamente. Era 10 años mayor que él, estaba separada y tenía dos hijos. Tras un tiempo juntos, Fanny tuvo que partir hacia Estados Unidos. En 1879 Stevenson decidió ir a Norteamérica para reunirse con ella. El largo viaje, que empeoró su salud, lo recogió, como era habitual en este escritor , en una obra: la llamó A través de las Praderas. En 1880 la pareja se casó y poco después retornó a Edimburgo. EXITO. Tras su matrimonio, el éxito de sus libros le permitió dejar atrás las penurias económicas. Junto a Fanny, recorrió medio mundo hasta llegar a Apia, en Somoa, donde compraron una casa a la que llamaron Vailima. Fue su último hogar. Los viajes Stevenson empleó buena parte de su vida en viajar. Muchas de sus novelas narran sus aventuras. En “Viaje tierra adentro” (1878) cuenta un recorrido en canoa por Francia y Bélgica, y en “Viajes en burro por las Cevannes” (1879) su viaje a pie por las montañas del sur de Francia. Tras casarse con Fanny hará un crucero por el Pacífico (1889) hasta las islas Samoa, donde el escritor, conocido por los nativos co-mo Tusitala (el que cuenta historias) murió en 1894.
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