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| 2 DE MARZO DE 2000 | JUEVES CIENTIFICO | |||
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CARNAVALES
Días de desenfreno, bailes, disfraces y máscaras
AMAYA LARRAÑETA
Ni siquiera el más soso puede no sucumbir a la tentación de esconderse bajo un antifaz para de esta forma mudar su aspecto exterior y abandonarse a su verdadera forma de ser. En esto, precisamente, han consistido y consisten los carnavales. Son días de desenfreno y locura, y de sacar a la luz nuestras verdaderas personalidades, siempre disfrutando. La caracterización ayuda a la desinhibición en unas fechas que preceden a las culturalmente más austeras, según la tradición cristiana, la Cuaresma. Los excesos y la ruptura de los tabúes son lícitos previamente al ayuno y la penitencia. Los días de fastos se denominan carnestolendas, del latín carnis tollendus, la carne que se ha de quitar. Los antecedentes más antiguos del carnaval se remontan a las fiestas paganas en honor al buey Apis e Isis en Egipto. Se conocen de Grecia procesiones donde se ejecutaban danzas y sátiras, con un fondo religioso al estar dedicadas a Dionisos. Sus orígenes más cercanos se encuentran en Roma. Por un lado los cultos a Baco, celebrados durante una noche repleta de embriaguez colectiva y fraternización en las que sí se mezclaban las clases sociales. Otro antecedente claro eran las Saturnales, fiestas en las que la situación social se invertía. Los hombres servían a las mujeres, los amos a los esclavos y en las legiones los soldados elegían a un rey burlesco como rey de las Saturnales. Muchos de los elementos del carnaval, como las máscaras o los disfraces, tienen su origen en los tiempos romanos. Los disfraces se asocian con antiguos cultos funerarios. Al celebrar las fiestas en honor a Baco y Saturno se invocaba el favor de los espíritus de los muertos. Una persona se vestía de blanco y con una máscara en el rostro representaba a los muertos. De aquella época ha quedado la tradición del entierro del carnaval. Con el establecimiento de la fe católica estas fiestas no desaparecieron al estar fuertemente arraigadas en los pueblos. Durante la Edad Media y el Renacimiento fueron célebres los carnavales de Alemania, que decayeron con la Reforma y resurgieron en el siglo XIX para competir con los italianos. En Italia destacaron los de Venecia, que continúan con su fama en la actualidad, siendo los más importantes hasta el siglo XIX. Entonces alcanzaron la fama los de Roma, Florencia, Turín y Verona. En Francia se celebraban diferentes actos burlescos que tenían su apogeo en la noche del martes previo al miércoles de ceniza, con la muerte del carnaval. En América se celebran animados carnavales en Buenos Aires y Montevideo, aunque los que se celebran en Brasil son los actuales carnavales por antonomasia. Quizá la mayor fiesta del planeta. Después de conocer un poco de esta tradición sólo queda escoger disfraz y disfrutar. VENECIA La máscara añade cada año más belleza y romanticismo a esta ciudad italiana
Hoy el carnaval ha unido las costumbres festivas precristianas, del medievo, el teatro de la calle y hasta el circo. Especialmente a partir de 1981, recupera el ambiente y las vestimentas del siglo XVIII. Varios talleres importantes -Mondonovo y Tragicómica en máscaras, Atelier Nicolao y Atelier del Costume en disfraces- fabrican durante todo el año los creativos y lujosos disfraces y máscaras -en los que a menudo abunda la seda y el oro- que habrán de alquilarse o venderse en carnaval.La fiesta comienza con una procesión de máscaras y artistas de calle. Comienza en la plaza de San Marcos y se prolonga nueve días. Venecia se convierte en destino de miles de turistas. Comitivas de músicos, saltimbanquis, artistas de todo tipo y disfrazados en general salen de diversos puntos de la ciudad dispuestos a emular a Casanova. LOS NUESTROS PROHIBICION. En España se censuraron en diferentes épocas, aunque con pocos resultados. A comienzos del siglo XVIII se introdujeron desde Francia los bailes de máscaras, prohibidos en 1717 y 1797, que alcanzaron su máximo auge en el siglo XIX. Tampoco durante el franquismo estas celebraciones estuvieron permitidas. LOS MAS FAMOSOS. Cádiz organiza los carnavales más populares de la Península. Las comparsas y las chirigotas realizan sátiras y críticas musicales de acontecimientos actuales. En Tenerife la música y los disfraces espectaculares son el mayor reclamo y atractivo. HISTORICOS. El de Madrid, narrado por Larra y la ceremonia del entierro de la sardina, pintado por Goya y relatado por Mesonero Romanos, que consistía en una parodia de cánticos y ceremonias eclesiásticas. En Barcelona se celebraban bailes de máscaras en la Lonja y el Liceo, para la burguesía, mientras que el pueblo realizaba el ball de la patacada. EL MEJOR DISFRAZ. La madrileña casa Cornejo, desde su fundación en 1920, es toda una institución en el disfraz. Además de alquilarlos, es la encargada de realizar el vestuario de la mayoría de las obras de teatro, cine y televisión de nuestro país. En el extranjero han trabajado para importantes superproducciones como Shakespeare in love. TENERIFE Por su colorido y espectacularidad es uno de los ocho grandes del mundo A. L. DESFILE A RITMO DE SAMBA El mayor espectáculo del mundo, un orgullo para los brasileños, es el desfile de las escuelas de Samba. La Avenida del Marqués de Sapucai se tiñe de todos los colores y vibra al son de la samba y del movimiento de los cien mil cuerpos que por ella danzan. Las 18 escuelas suelen desfilar con sus 4.500 componentes cada una. Destacan cada año las de Tradiçao, Manguiera o Viradouro. Se trata de un acontecimiento sin igual que es retransmitido anualmente por decenas de cadenas de televisión extranjeras y el máximo reclamo de los más famosos carnavales de la actualidad, los de Río de Janeiro.
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